Fernando Rodríguez Salas: Pinturas para indagar lo que se esconde bajo la superficie

Al igual que conocer a una persona no se hace de inmediato sino que requiere un tiempo para comprender sus secretos más ocultos, las obras de Fernando Rodríguez Salas “necesitan que alguien las destape pues están adheridas a capas y capas de ambigüedad e incertidumbre”.

Salas nos explica que durante su proceso creativo se enfoca en un espectador “que no tiene miedo de enfrentarse a sí mismo y sus propios problemas sino que siente que estos forman parte de lo que él es, ya que serán sus demonios los que verá reflejados en mis obras, lo mismo que yo como artista proyecté”.

Su producción pictórica le debe mucho a dos ramas artísticas intrínsecamente relacionadas. Por un lado la fotografía, “que me llevó a gastarme mucho dinero en carretes cuando todavía era analógica” -confiesa con cierta melancolía-; y el cine, cuya obsesión le condujo a “visionarme la mayor cantidad de películas clásicas que existen, analizando cada detalle de estas y posteriormente a crear mis propios vídeos”.  Aunque reconoce que dedicarse a todas estas actividades le ha robado más tiempo a la pintura, una vez apreciada su obra no se puede negar que ha sido un tiempo muy bien aprovechado. “Mi producción pictórica le debe mucho a ellas, pues han configurado mi visión del mundo”, recalca.

Las pinturas de Salas además se ceban de un compendio de otras ramas artísticas que domina con acertada pericia. Al respecto nos comenta que “en general me interesan todas las artes, lo que me ha llevado a no centrarme únicamente en la pintura y la escultura sino a expandirme hacia la literatura, escribiendo relatos y ensayos; el teatro, actuando en escenarios, cortometrajes y anuncios; y también a estudiar diseño grafico en Inglaterra y trabajar dos años más tarde para varias empresas en Madrid”.

Cuando (en apariencia) predomina la oscuridad

La destrucción de la imagen

Pinturas oscuras, Reinas del Punk, Pinturas Neo-Noir, Monstruos (freaks) y Serie Noir son algunos de sus proyectos que para el ojo desconocedor podrían tener en común la opacidad en su esencia, sin embargo Salas nos aclara que toda actividad creativa tiene una parte inconsciente que no se puede controlar y que es la responsable de que la obra resultante “no caiga en la obviedad y la repetición de lo ya conocido. Así pues, mi estilo es producto de permitir que sea el impulso el que guíe el proceso de la ejecución de la pieza en lugar de proyectar un resultado, aun a pesar de partir siempre de una idea previa, un contenido o un tema que definirá la forma del trabajo final. De este modo, las verdades emocionales fluyen durante la creación”.

Y esta concepción del proceso creativo no fue un hallazgo afortunado e inesperado, sino fruto de “adoptar en la pintura el método que utilizaba para actuar en cortometrajes y obras de teatro, basado en la identificación con el contenido de lo que quiero contar, la improvisación, la toma rápida de decisiones y la vivencia del momento”.

El concepto de sus pinturas siempre surge de manera espontánea y no cuando va al lugar de trabajo. “Digamos que cualquier cosa que hago en mi vida puede despertar una idea en mi interior y que luego esa idea la desarrollo hasta formar un proyecto que llevo a cabo en mi estudio. Claro que para que esas ideas surjan necesito estar en un estado constante de pensamiento activo, siempre alerta a los estímulos que hay a mi alrededor para convertirlos en fuentes de inspiración. De esta forma soy consciente de que mis intereses personales son las mayores referencias a la hora de crear y de que estos provienen de mis obsesiones”, subraya el artista.

Esta espontaneidad se materializa en la retroalimentación que recibe Salas de su público. “Cuando expuse el verano pasado en el Centro de Arte Interdisciplinar Arsenal en Málaga me sorprendió comprobar como una parte del público no sólo entendía mis lienzos y se interesaba por el proceso de realización de las obras, sino que se identificaba con lo que veía e incluso añadían nuevas ideas e historias en las que yo no había pensado en un primer momento. De algún modo el público completaba la obra y le daba una nueva entidad, hasta el punto de impulsar nuevas piezas con esas verdades. En cierto sentido me sentí comprendido por un montón de desconocidos que empatizaban con mis sentimientos al decirme que mis miedos eran los suyos”, recuerda el artista.

Junto a mi obra Fragmentos

La vocación prevalece ante la técnica

“Pienso que la vocación es la mayor exigencia, diría que fundamental, requerida no solo para la creación de una obra de arte sino también para llevar una vida artística, y que la técnica simplemente se aprende o se adquiere porque te ayuda a expresar mejor lo que quieres decir”, nos explica. “Puede que sin técnica la obra se resienta un poco al carecer de los medios necesarios para transmitir un mensaje aunque este seguirá existiendo. Por el contrario, carecer de vocación significaría que la obra estuviera desprovista de la inspiración necesaria para la creación de ese mensaje”.

Y aunque la vocación –que se sepa- no es hereditaria, Salas reconoce que el ambiente familiar fue indispensable para sus futuras inclinaciones artísticas. “En mi familia no existen precedentes con una carrera artística de ningún tipo, sin embargo, a mi padre siempre le ha atraído el arte y aunque estudió aparejadores en Granada, fue cuando vivía con mi madre en Barcelona que se decidió a estudiar Bellas Artes, lo que coincidió con mi nacimiento; de ahí que todavía recuerde a mi padre pintando cuadros al oleo, dibujando y modelando en barro”. En consecuencia el artista nació con “un lápiz en la mano con el que no paraba de dibujar en todos sitios, incluidas las paredes de la casa, cosa que mis padres nunca me prohibieron, sino todo lo contrario, alentándome a crear constantemente”.

A pesar de la prevalencia de la vocación ante la técnica, esta última no puede pasar desapercibida. Al respecto puntualiza que utiliza todo tipo de materiales “que aplico sobre el lienzo o el papel, desde rotuladores, bolígrafos, ceras o acuarelas; unas veces por separado y otras uniendo varios de ellos junto a trapos, periódicos, plásticos o cualquier otro elemento que necesite para hacer montajes de imágenes como collages, dependiendo del proyecto que quiera realizar. Sin embargo la técnica que más utilizo es el acrílico por su acuosidad y fluidez, lo que me permite trabajar de forma rápida y directamente sobre el lienzo sin bocetos previos”.

El «todo» es mayor que la suma de sus partes

Así reza la consigna de la escuela psicológica Gestalt. Según la premisa no percibimos las cosas como una suma de partes individuales, sino que elaboramos una imagen global del conjunto de esas partes y esta imagen global tiene un significado más amplio. Así como una canción no es un simple conjunto de notas individuales o una aventura literaria no es un grupo de palabras escritas en un determinado orden, un cuadro tampoco es la suma de un montón de pintura revuelta. Así lo percibió Salas desde su primer año en la Facultad de Bellas Artes de Granada. «Este concepto perfectamente se puede aplicar a mi pintura y es algo que siempre he tenido en cuenta, de ahí mi obsesión por el movimiento artístico del Barroco».

La inconsciencia como fuente de la creatividad

“Mi profesor de escultura al ver mi modelado en barro del trabajo me dijo que me había saltado el paso anterior, que en este caso era hacer una máscara mortuoria de mi rostro, y me había adelantado al siguiente, creando un monstruo, pues exageré mis facciones hasta el extremo; y que seguía desconociendo mi comprensión del ejercicio, preguntándome si aquello era producto de un proceso consciente o inconsciente. Mi respuesta fue que simplemente me había dejado llevar por mis emociones sin prestar demasiada atención al ejercicio en cuestión”, recuerda. Esta anécdota le sirvió para percatarse de que lo que realmente impulsaba la creatividad “era sumirme en un estado de inconsciencia que me impedía entender lo que realmente estaba haciendo hasta haberlo visto terminado”.

Otra realidad constatable es la subjetividad que otorga la tecnología al trabajo artístico. “Pienso que las redes sociales nunca podrán crear la experiencia que se produce en una galería cuando se contemplan las obras de arte. Y como consecuencia, los espectadores nunca podrán apreciar el trabajo de un artista en toda su plenitud sino tan solo atisbar una parte mostrada por la fotografía de la obra”. Aclara que no siempre son necesarias las redes sociales para la difusión de sus obras, “será mejor que vean tu trabajo en un espacio real para interactuar… imagino que el éxito o el fracaso debe depender del uso que se haga de ellas así como de la posición que ya se tenga como artista”.

Salas seguirá buscando “nuevas formas de expresión que me lleven a alejarme progresivamente de lo que conozco sin perder la esencia de lo que quiero: conectar con las emociones del publico de un modo individual”. Podremos apreciar gran parte de sus obras y «destaparlas para mirar su interior» en el Centro Riojano de Madrid a finales de 2018.

Quieres saber mas de Fernando Rodríguez Salas

www.fernandorodriguezsalas.com
instagram: frodsalas
facebook: frodsalas

 

Sallas Nanref