Fernando Weyler

Fernando Weyler y López de Puga, nació en Madrid en 1925. Hizo la carrera de Bellas Artes en la Academia de San Fernando de Madrid y posteriormente amplió sus estudios en Francia, Holanda, Bélgica, Italia, e Inglaterra. Fue director de la sala Toisón de Madrid donde organiza exposiciones de señalados pintores de la época.

En 1955 realiza por encargo varias murales para la Exposición de Tierra Santa en el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid. Su estilo pictórico en esta época se ve muy influenciado por la sobriedad de la pintura castellana. En 1957 llega a Venezuela con el fin de acometer la restauración de obras propiedad del gobierno de aquel país, tales como el Salón Elíptico, los frescos del Banco Central de Venezuela, la Casa de Bolivar o el Panteón Nacional, ingente tarea que acomete en colaboración con su amigo y compañero de estudios en Madrid Tito Salas. Simultáneamente lleva a cabo exposiciones  que tuvieron un gran éxito en Caracas. En 1961 fija su residencia en Tenerife iniciando con ello la étapa más larga y fructífera de su vida profesional. La primera consecuencia de su llegada a las islas fue más que apreciable cambio en su pintura, que se hace mucho más luminosa y diáfana.

Se establece en  el municipio de Los Realejos y desde el primer momento se siente cautivado por los paisajes de la isla, su verdor, sus costas abruptas, sus cielos limpios, sus pequeños pueblos, su arquitectura, en los que Weyler solo descubre motivos para pintar. Fernando Weyler fue un artista completo para quien la pintura no tenía secretos. Sin embargo fue un pintor innovador y siempre exploró nuevas vías como la pintura al óleo sobre madera con pan de oro. Muchas fueros las obras que ejecutó con esta técnica incluso en cuadros de gran formato como el de la Capitanía General de Canarias realizado con motivo del centenario de la construcción de este singular edificio tinerfeño. En conmemoración del hecho Correos emitió un sello que reproducía la obra en referencia.

Weyler cultivó con igual solvencia el bodegón, el retrato o el paisaje, con todos ellos se sintió a gusto y en todos dejó sobradas muestras de su maestría. Disfrutaba igual de pequeños formatos como de grandes murales.

BODEGONES:

Fue su modalidad pictórica favorita. Se sintió siempre atraído por plasmar escenas relacionadas con productos canarios. Sus composiciones son elegantes con una cuidada distribución de los espacios con un dominio magistral de los volúmenes, las luces y las sombras y los colores. En algunos de ellos jugaba con reflejos que dotaban al cuadro de un gran atractivo. Amante de la belleza y el colorido de flores, podemos apreciar algunos ejemplos en esta selección bodegones llenos de elegancia.

Igualmente, Weyler pintó algunos temas escultóricos cuya ejecución son todo un reto pictórico al igual que los bodegones con fondos paisajisticos.

Bodegones

RETRATO Y DESNUDOS:

Como retratista,  Weyler dejó constancia de su capacidad para captar rasgos dominantes en la  personalidad de sus modelos plasmándolos con gran elegancia.

El desnudo femenino forma parte esencial de la obra de Fernando Weyler y este sentido dejó magníficas aportaciones que integran los cuerpos en entornos que armonizan e incluso destacan la belleza de sus protagonistas.

Retratos y Desnudos

 

Paisajes y otros