La creatividad y el diseño, como denuncia social

Sus inicios fueron «duros» en varios aspectos. Pero del tipo de dureza que te foguea al pertenecer a una banda de punk rock hasta la actualidad, y el tipo de dureza que curte la piel al viajar dos horas al día, de casa a la universidad bajo el calor del occidente venezolano. Ambas vivencias las recuerda como “días muy geniales” -que se podrían achacar a la candidez de la juventud- pero que sin duda contribuyeron a formar a Juan Manuel Madriz Pontiles, sobresaliente diseñador gráfico cuyos trabajos dan –y darán- mucho que hablar, pero sobre todo mucho que pensar.

 Madriz recuerda en el año 1997, cuando comenzó a tocar punk rock. Aunque no fue precisamente la música la que lo indujo a su profesión del futuro, sino el diseño de afiches para promocionar las presentaciones de la banda. En una oportunidad tuvo que sustituir al encargado de tal labor y “decidí hacerlos yo, la primera vez… trabajé con lo que conseguí entre tantas cosas, revistas y periódicos; tijeras, pegamento, cinta adhesiva y papel de colores para ir luego directo, a la maquina fotocopiadora”. El resultado fue muy bueno y satisfactorio, que sembró la semilla para que poco tiempo después decidiera dejar las clases de informática y de diseño industrial para viajar durante dos horas –después del trabajo- de casa a la universidad donde estudió diseño gráfico. “Días geniales”, rememora.

 

Se reconoce exigente consigo mismo, “siempre busco, investigo y observo, buscando nuevos procesos y formas de diseñar… creo que sólo con la práctica del día a día, podemos desarrollarnos como creativos”. Esta disciplina no la aprendió con la práctica y la experiencia sino que está implícita en su carácter. En su ciudad –Santa Ana de Coro- convocaron a una concurso de carteles para la celebración de los 480 años de su fundación y “sali a hacer fotografías, preguntar por todos lados, las historias de la ciudad en sus calles, para luego planificar y organizar ideas hasta crear mi cartel… lo envié a concurso y unos días después se hizo la magia”. Resultó ganador.

La candidez de la juventud fue dando paso a la conciencia social -como era de esperar- y en la actualidad con sólo admirar su trabajo podemos apreciar cómo ha utilizado el diseño como herramienta para la denuncia social y la reflexión. “Para mí la conexión es 100%, el diseño es el intermediario que trasmite un mensaje y debe funcionar como agente de cambio”. Madriz entiende que “los diseñadores debemos tener la responsabilidad y asumir el compromiso de crear gráficas que impacten en todos los sentidos, el diseño debe ser bien logrado y contundente visualmente, para que la comunicación sea efectiva y funcional, el diseño debe ser social y sustentable, con él podemos y debemos defender razones, hay motivo por el cual debemos hacernos escuchar a través del diseño y que el cartel grite un mensaje al mundo”.

 El multifacético diseñador intenta –y consigue- con sus creaciones “hacer un llamado y comunicar mas no señalar, yo siempre quiero generar conciencia, crear hasta lograr un discurso, abrir una ventana que aporte una solución y sumar, siempre en positivo, mas ¡nunca juzgar!”. Actualmente está exponiendo su trabajo en las regiones de Chile. “Todo comenzó en Santiago y ahora la exposición se ha movido a la ciudad de Valparaíso.

El Ministerio de Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile tiene planeado llevarlos a otras regiones del país junto a una serie de talleres relacionados con el diseño gráfico.