Mirian De La Rosa: “Cuando falla la inspiración me voy a ver el Teide”

Artesana muñequera -así se define-, se siente privilegiada “al vivir en la isla maravillosa en la que vivo… sus paisajes, sus rincones escondidos, los atardeceres, amaneceres… todos son espectaculares” pero no sólo para la vista, pues tan fastuosos parajes tinerfeños le sirven de fuente de inspiración los días de bloqueo. Y de falta de inspiración no adolece pues a base de ella ha creado un mundo de hadas, duendes, bebés, niñas y niños de tela. «Abrázala hasta que se haga harapos… quiérela aunque se vuelva haraposita», reflexiona en su blog al recordar a Haraposita, su primera muñeca, hecha de retazos de tela con la ayuda de su madre “y que, con el tiempo y mi cariño, se ha vuelto harapos”.

 

Mimi nunca imaginó que desobedecer a su madre abriría las puertas a lo que le apasiona ya de adulta. “Ya nadie borda, sal a jugar”, recuerda que le dijo su madre en una oportunidad; y sin embargo su empeño logró que además de bordar le enseñara a coser y el punto de cruz. “Lo de las muñecas de trapo comenzó porque tenía una muñeca con la cabeza de plástico y el cuerpo de tela que se estaba descosiendo, y le pedí ayuda a mi madre para arreglarla. No solamente la arreglamos juntas sino que juntas sacamos el patrón del cuerpo de aquella muñeca y nos inventamos el patrón de una cabeza a la que le bordé la carita y le puse pelo de lana. Esa fue mi primera muñeca, hecha de trocitos de tela que encontré en el trastero, de ropa que en su día hizo o arregló mi madre… y así nació Haraposita, mi primera muñeca de trapo”. E hizo de esta primera criatura –que aún conserva- y Mimi, “porque así me llamaban a mi” su marca personal: @mimiharaposita.

 

Recuerdos con olor a coco

Entre su colección de recuerdos también tiene dos Barbies de “cuando era muy pequeña, algo que era un lujo en mi caso, una Nancy, las populares Barriguitas y “al que guardo de una manera especial, mi favorito… un muñeco que se llama Freddy que venía guardado en una caja de lata. Pero lo especial de este muñeco, y de su caja de lata, es que al abrir la caja te dabas cuenta de que el muñeco olía a coco”. Y reconoce que además de preservarlo quiso conservar su olor; “así que Freddy se quedó en su caja y de vez en cuando la abría, lo sacaba, lo abrazaba, lo olía, y de nuevo a la caja. Hoy con más de treinta años, Freddy aún conserva el olor a muñeco nuevo y a coco que tenía la primera vez que abrí la caja siendo yo una niña… es mi tesoro”.

 

La inspiración de Mimi viene de muchos frentes; cuentos, libros, películas, fotografía, música, “en cualquiera de ellos encuentro algo que puedo convertir en muñeco o muñeca. El detalle del vestuario de una película, la ternura de alguna pieza de música, los colores de los dibujos animados”. Detalla que “la música me ayuda mucho cuando estoy en mi taller. Empiezo a seleccionar las telas, principalmente, y todos los materiales que podrían hacerme falta o necesitar para hacer el muñeco. Y empiezo a dibujar”. Luego le siguen los patrones, los ensayos y pruebas en tela hasta dar con la forma del cuerpo deseado. “El siguiente paso es hacer lo mismo con la ropa: la diseño, hago pruebas hasta dar con la definitiva. Una vez está el cuerpo y la ropa me centro en la carita. Depende de cómo sea la muñeca la pinto o la bordo. El pelo es lo que dejo para el final. Y como último añado algún detalle que al ver la muñeca terminada le pueda aportar más belleza”.

 

Aunque la inspiración no siempre proviene de elementos tangibles. “Mi isla no sólo me sirve de escenario para muchas de las fotos de mis muñecas, es que estar en un lugar como el Parque Nacional del Teide, o en los montes de Anaga, te hace sentir parte de una historia, de un cuento…y eso ayuda un montón a la hora de crear. Mi imaginación vuela muchísimo…soy una soñadora y estos paisajes son mágicos de verdad”, reflexiona.

 

No tiene dudas ante la diatriba si sus diseños son juguetes o sólo para coleccionistas. “He hecho y hago de todo. Desde bebés de tela para niños y niñas, hasta muñecas de colección de esas que van directas a una vitrina para que nadie las toque. Si es verdad que en mi faceta de diseñadora y profesora me he decantado más por muñecas y muñecos de colección. Supongo que no soy tanto una juguetera como una muñequera. Me explico: mis muñecas (mis diseños propios) no son para jugar, no los considero juguetes. En cada una de ellas desarrollo una técnica nueva diferente”.

 

Tela, técnica y tenacidad

La base de sus creaciones es la tela, aunque matiza que utiliza diferentes modelos para cada tipo de técnica y muñeca. “Me encanta la sensación al acabar una muñeca de pensar que eso antes era un trozo de tela, que ha cogido forma a base de costuras, puntadas y relleno”, recalca. Por otra parte reconoce que el tiempo que dedica a una de sus muñecas más “sencillas” es de una semana. “No es lo mismo hacer un muñeco pequeño siguiendo las instrucciones de una revista, o imaginándolo tú misma pero teniendo una idea clara, que diseñar algo partiendo de una idea abstracta y sin tener el resultado final visualizado”, aunque a veces “¡puedo pasar un mes, dos, un año diseñando!”.

 

En una de sus últimas creaciones originales “quería hacer una muñeca inspirada en la cultura nativa americana pero no tenía visualizado el resultado. Empecé haciendo el cuerpo, luego le pinté la cara y le coloqué el pelo. Sin embargo había algo que no me cuadraba. La dejé una año en un armario y cuando la volví a coger separé la cabeza del cuerpo, hice un cuerpo nuevo y por fin la pude visualizar. Lo que le siguieron fueron dos meses de trabajo diario para hacer todo el vestuario, desde las botas hasta la capa con caracolas y plumas cosidas a mano una a una, pasando por el arco y las flechas, el tocado de la cabeza”. Resumiendo: “¡les dedico mi vida!”

 

Entre las técnicas preferidas destaca “la escultura con aguja… se trata de poder darle forma a la muñeca a base de puntadas que la deforman hasta darle el aspecto deseado. Para ello la tela tiene que tener elasticidad. Creo que se pueden hacer maravillas con esta técnica. Y ahora estoy probando una nueva técnica para hacer caras que me gusta muchísimo, pero todavía estoy practicando”, adelanta sin revelar más detalles.

 

Visto el detalle de sus muñecas, el tiempo que le toma crearlas y la pasión que le dedica, es normal el apego que siente Mimi por ellas. “Me cuesta muchísimo” desprenderse de ellas “sobre todo porque hay pocas personas que valoren realmente el trabajo y el cariño que he puesto en ellas. Recuerda con especial nostalgia a “una pequeñita a la que llamé Botones y que vendí… si pudiera me gustaría que se hubiese quedado conmigo” nos dice con un toque de nostalgia.

 

A través de su larga trayectoria no son pocas las anécdotas que tiene para compartir. De entre las más amargas destaca la experiencia que pasó años atrás cuando una conocida tienda “sacó tres muñecas al mercado basadas en mi idea hechas en una fábrica de Hong Kong”. Fue tanto lo que gustó esa muñeca en particular que “tuve que quitar mi email de contacto cansada de los mensajes que me mandaban pidiéndome los patrones”. A pesar de ello Mimi conserva a mejor resguardo los recuerdos de las amistades, “personas maravillosas que forman parte de mi vida diaria” y que han llegado a ella a través de su trabajo. “Mis alumnas, personas que me han contratado para dar clases, personas particulares que me han encargado una muñeca y que, al yo hacerles partícipes del proceso de creación, se han convertido en amigos”.

 

Puedes seguir las creaciones de Mimi y contactarla en
instagram: @mimiharapositadollmaker
facebook: @mimiharaposita
blog: mimiharaposita.blogspot.com

Mimiharaposita