Nayra Martín Reyes: Cambiando el mundo de monumento en monumento

La que es maravillosa, de ojos grandes o guerrera, era la descripción que daban los aborígenes guanches a Nayra -o Naira-. Aunque en esta oportunidad erraron con esa «o» exclusiva. A Nayra Martín Reyes la describe mejor el mismo término Guanche pero con una «y» inclusiva: La que es maravillosa, de ojos grandes y guerrera. Si bien sus coterráneos descubren sus orígenes por su nombre y los menos avezados a través de su perfil de Instagram – Arte Canario Revolucionario – su procedencia pasa a segundo plano una vez se conoce su obra.

Al recordar sus comienzos artísticos Nayra tenía claro que “quería hacer arte, pero ni idea de cómo ni cuándo ni por qué. Sabía que quería que salir de las Islas. Y que estudiaría Bellas Artes”. Con estos principios claros la oportunidad se presentó con una beca Erasmus “y así fue como vine a Bélgica por primera vez”. Volvió finalizada la ayuda aunque con una nueva meta: ir a Utrecht, en Holanda. Sin embargo quiso el destino que se estableciera en Gante, capital de la provincia de Flandes, donde reside actualmente.

En Crudo 2018. Instalación. Nayra Martín. Fotografía Alexandros Moridis

“Aunque no ha sido fácil he encontrado un suelo fértil en el que desarrollar mi trabajo” y recuerda con especial entusiasmo su primera exposición en una sala “que ya ni existe. La titulé Primeras Impresiones. A las dos semanas había vendido casi todo y me habían entrevistado en diferentes periódicos, revistas y en la radio. A partir de ahí comencé mi andadura”.

Querer «cambiar el mundo para mejor» puede ser el deseo –o la muletilla grabada a fuego- de cualquier Miss Universo, pero en el caso de Nayra es la premisa que nutre su proceso creativo, su principal inspiración. “Lo que más influencia en mis obras es el estar, el existir aquí y ahora. Y querer cambiar el mundo para mejor. Mi formación académica me ha formado en lo clásico, pero soy curiosa y me encanta probar materiales nuevos e incluir en mi trabajo objetos cargados de significado que se cruzan en mi camino”. Además nos cuenta que el catalizador de su inspiración “puede ser un libro de historia, las redes sociales, las noticias o experiencias que he vivido personalmente”.

A Nayra le cuestan las etiquetas –sólo las usa en las redes sociales-. Como ella misma reconoce su estilo es difícil de encasillar pues “soy camaleónica tanto en la formalidad de mi obra como en mi apariencia personal. Actitud es lo que une a todos mis obras, ese es mi estilo”.

Las raíces de la Esperanza

Monumento a la política. Escultura. Nayra Martín. Fotografía Marta Comesaña

El monte de la Esperanza, en Tenerife, albergó uno de los monumentos más simbólicos del inicio de la Guerra Civil española: el obelisco ubicado en la zona de Las Raíces que conmemoraba la reunión que Franco celebró allí con varios de sus oficiales en junio de 1936 en una de los reuniones preparatorias de la sublevación militar. Una diatriba que dio pie Las raíces de la Esperanza, una serie de obras en la que reflexiona tanto sobre nuestro pasado reciente en España como sobre nuestra sociedad actual. “Un reto muy interesante”, rememora Nayra.

“Me inspiré en el ya derribado obelisco al levantamiento que estuvo de pie en el monte de la Esperanza durante sesenta años (hasta el 2016) constantemente vigilado por la Guardia Civil. Muy evocativo, ya que tanto la construcción y las pintadas que la recubrían representaban juntas en un mismo elemento a los «dos bandos». Pero esto no significa que empatice o simpatice con ninguna dictadura, cualquiera sea su color.  Como tampoco creo que borrar la historia sin consulta sea un método constructivo para reconciliarnos con nuestro pasado”, reflexiona la artista tinerfeña.

“Irrisoriamente se llegó a afirmar que yo estaba haciendo «apología del terrorismo». Sin ir más lejos la asociación de amigos de la memoria histórica de Tenerife retó al Círculo de Bellas Artes -donde iba a mostrar este proyecto artístico- diciéndoles que se tendrían que «atener a las consecuencias» si hacían mi exposición. Afirmación hecha desde la insensatez y sin conocimiento ni de mi obra ni de mi proyecto. Por lo que tuve que buscar otra opción. Finamente, mostré mis obeliscos en la sala MAC, con buenas críticas y habiendo cumplido mi objetivo de crear a través del arte un debate abierto sobre las estructuras de poder de nuestro pasado y del ahora”, recuerda Nayra con satisfacción.

Chasing Beauty. Instalación. Nayra Martín. Fotografía Hans Fritz Contemporary gallery

Admirer of pigs

Quizá sea un tributo a Pink Floyd alimentado por el capítulo inicial de las más contemporánea serie Black Mirror con aderezo de su plato favorito, o quizás la explicación no nos concierna, pero lo que es seguro es que el cerdo -el animal- forma una parte importante en la vida artística de Nayra. Su «marca de agua» en muchas de sus creaciones. Al respecto reconoce que el detalle de sus obras está influenciado tanto por “lo obsesiva que soy como mi afán por la experimentación. Hay que ser paciente, probar varias veces, descartar mucho y a menudo dar la oportunidad a que la obra misma en proceso te muestre el camino”, sintetiza -si se puede- cómo es su
proceso creativo.

No descarta alguna otra expresión artística que sirva de inspiración. “La música me pone de un determinado humor. Esto es importante, la constancia en el sentimiento, sobre todo cuando estoy trabajando en una serie de pinturas, como ahora”. Y en el plano material apunta algunos de los componentes que más a menudo utiliza en sus creaciones: “desde los esperados a los inesperados, que son la mayoría. Objetos que encuentro y compro me ayudan a construir historias o a añadir capas de significado a determinadas obras. Véase: maletas de viaje, pelucas, cadenas, pan, piel de jabalí, azulejos… ¿Predilección? El color a las grisailles, siempre. Y los grandes formatos”.

Quizá Nayra nunca creyó la premisa de que nadie es profeta en su tierra. “Elegir el arte y la creación como forma de vida y vivir acorde con dicha elección es sacrificado y el estar en otro país que no es el tuyo no lo pone más fácil. Ser no solamente española, sino tinerfeña te pone en una luz particular. Eres europea, pero del punto más sureño.

Los belgas conocen bien las Islas Canarias y gracias a eso entienden bien obras como la que acabo de presentar en la Bienal de Pintura (Está crudo, 2018). No obstante, esto no quiere decir que porque empaticen te abrirán las puertas, una tiene que trabajar tan duro como los artistas de aquí, sino más. Cosa que me empuja a seguir trabajando intensamente porque aunque mi «periodo belga» no ha terminado aún, mis expectativas artísticas exceden sus fronteras”.

Finalmente se congratula por la retroalimentación que recibe de su público. “En general es muy positivo, tanto de la gente que visita las exposiciones como en lo que se publica en los medios. Y crítico también, de lo que siempre se puede aprender. O simplemente ignorar. Porque sobre gustos no hay nada escrito” e invita a todos a admirar su trabajo en cuento tengan la oportunidad “excepto a los que creen que el arte ha de ser elitista”.

Retrato. Fotografía de Alexandros Moridis

Para saber mas de Nayra y su trabajo
www.nayramartinreyes.com
facebook: https://www.facebook.com/NayraMartinReyes/
instagram: https://www.instagram.com/nayramartinreyes/