Robots ensamblados con objetos encontrados en todos los rincones de la galaxia.

Si por alguna extraña conjunción sideral los robots de Dr. Zenon cobrarán vida al mejor estilo de Toy Story no podríamos estar seguros si alguno de ellos adquiriría la personalidad de Wall-E, el sarcasmo de Bender, la diligencia de Robotina o el servilismo de R2D2. Lo que sí podríamos apostar es que ninguno de ellos adoptaría la malicia de Megatrón o la afán devastador de ED-209, el antagonista de Robocop.

Pasión por la ciencia ficción y un tío hojalatero fue la mezcla exacta y necesaria para que en 2013, Dr. Zenon cobrara vida. “Mazinger Z, C3PO y R2D2 marcaron mi infancia. También en mi casa me inculcaron el valor de la reutilización y el reciclaje”, recuerda Marcos el génesis de su proyecto. Evoca especialmente a su tío hojalatero: “utilizaba latas de aceite usadas para confeccionar diversos utensilios de jardinería. Pasaba mucho tiempo con él, observando cómo trabajaba y a veces, incluso, me dejaba ayudarle”.

La inspiración no sólo le viene de los androides pues la estética de mediados del siglo pasado tiene un papel importante en sus composiciones. La inventiva y creatividad también se nutre sobre todo del “cine de Serie B y bajo presupuesto. Y muchos de los nombres de mis robots salen de los créditos finales de las propias películas”, puntualiza.

Esculturas de robots

Marcos no se plantea darles «vida» a sus robots, o al menos no de momento. “Prefiero que sigan siendo simplemente esculturas de ensamblaje” y en manos de coleccionistas, añade.

Reconoce que el proceso creativo -difícil de explicar- “realmente es muy caótico. Nunca parto de un diseño previo, sino que van surgiendo sobre la marcha. Muchas veces voy intercambiando piezas hasta que estoy satisfecho con el aspecto y las proporciones. Casi siempre, es algún objeto concreto el que marca la forma general del robot, y a partir de ahí añado lo que considero oportuno”. La materia prima que le da vida a sus creaciones no siempre se aprecia a primera vista. Además de metales y plásticos también utiliza “plástico, cristal, madera, e incluso en varias ocasiones he utilizado objetos de alabastro”.

Al menos en lo que va de siglo deben ser muy pocas las personas que tengan la satisfacción de reconocer que han hecho de los robots su modo de vida. Marcos –uno del selecto grupo- le dedica a sus creaciones “desde 4 o 5 horas hasta casi una semana en el caso de los robots más grandes”. Aunque más de uno “ha estado en dique seco varios meses esperando a encontrar una pieza determinada. Y sí, alguno creo que se quedó a medias por el camino”.

Y para el artista no es fácil deshacerse de sus creaciones. “Sobre todo al principio sí que me costaba. Digamos que con el tiempo te vas acostumbrando”, revela.

Dr. Zenon nace en Tenerife en el año 2013 con la sana intención de crear robots ensamblados a partir de objetos encontrados en todos los rincones de la galaxia, inspirados sobre todo en la ciencia ficción de los 50’s y en la Serie B más disparatada.

A partir de entonces ha expuesto sus creaciones en lugares tan emblemáticos como el Centro de la Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y el Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Asimismo ha participado en ferias de reciclaje artístico con Drap-Art en Barcelona, en Palo Alto Market (Barcelona) y en Nómada Market, Feria de Diseño Independiente (Madrid).

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